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lunes, 6 de julio de 2009

El expolio americano

La polémica de estos últimos días con el aún base del Joventut Riki o Ricky o como lo quiera escribir y sus ansias de dar el salto a la NBA me llevan a una reflexión.
Para no engañar a nadie, aclararé que a mí no me interesa demasiado (por no decir nada) ya que considero que es otro deporte que no tiene nada que ver con el baloncesto que vemos aquí. Un deporte donde no hay sistemas y cuya instrucción básica es: yo que la llevo, pues me la juego. Hay que reconocer que en su liga fabrican unos portentos físicos. Quizá esto sea influencia de las laxísimas políticas antidóping que usan.
Y ya ni me meto con la duración de un encuentro en directo. Entre tiempos muertos publicitarios, técnicos y para ir a comprar perritos calientes, no hay quien aguante tanta interrupción.
Pero vamos al tema. Lo que no puedo entender es que un equipo se encapriche de un jugador (que previamente se ha ofertado en el draft) y venga a por él haciendo caso omiso de cláusulas.
Si se lo quieren llevar, que paguen o los dueños del equipo o el propio jugador pero que paguen.
Para que me indigne a mí algo que le estén haciendo al Joventut es que debe ser muy gordo.

Si a esto le añadimos lo de la eliminación en las semis de la Copa Confederaciones, el Odissey ése afanando monedas en el fondo del mar matarile, rile, rile, y la encerrona que le han montado hoy a Alberto Contador para poner a Lance Armstrong tercero de la general del Tour, como que empiezo a estar un poco saturado de los imperialistas yanquis que diría aquel.

Y por fin esta noche veremos la transmutación de CR7 en CR9. Ya ha querido imitar a Keirrison incluso en el número.
Nosotros, si viene Villa, despedimos tranquilamente a Gudjonssen o le hacemos ficha del filial y le damos el 46 como Valentino.

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