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lunes, 7 de marzo de 2011

El traje a medida

Como es habitual, vamos cerrando el tema recurrente de los últimos días con una reflexión.
Llega ahora el momento del pasarse cuentas a uno mismo e incluso llegar a la autoflagelación como si el no haber cumplido el objetivo planteado fuese una derrota o una decepción.
A lo mejor habría que hacer como en el chiste aquel que decía que uno se iba a cascar 20 cubatas así como no llegaba, nunca iba con una copa de más.
Pues eso, que si uno cree que en el mejor de los casos puede hacer 3 horas, mejor decir que se conforma con hacer 3:15 y si me apuras con que llega a cruzar la meta de los dichosos 42 kilómetros porque la verdad es que los putos griegos y los persas, podían haberse zurrado un poco más cerca de Atenas y así nos habríamos ahorrado los sufrimientos del muro.
El título de la entrada viene relacionado con los métodos de entrenamiento seguidos para afrontar la colosal prueba y el daño que ha hecho en general la desinformación que uno encuentra en internet.
Vaya por delante que en mi caso y como si de un científico loco se tratase, yo me baso en el try and error o prueba y error con mi propio cuerpo para ir evolucionando en el conocimiento del mismo y contrastar si me va mejor o peor meter mayor o menor carga de kilómetros.
A esta conclusión llegué cuando en los albores de la preparación maratoniana vi planes de entrenamiento que decían que había que hacer como mucho tiradas de 21 km mientras que otros abogaban por alargar las palizas hasta los 42.
He visto a un conocido debutar en la distancia habiendo hecho en enero 37 km y al no quedar contento, llegar hasta los 42 tres semanas después. El resultado es una competición maratoniana desastrosa.
No podía ser de otra manera. El esfuerzo es tan dantesco que deja el cuerpo hecho fosfatina para un montón de días y la cabeza ni te explico.
En mi opinión, el primer motivo para no seguir un plan es que no entiendo lo que allí pone como si fuese un mensaje encriptado. ¿Qué quiere decir?: 4 x 4 x 600 R2, RR = 1'30'' - RS = 3'.
Os doy mi palabra que es un día de entrenamiento extraído de internet.
Puesto a que alguien tenga que dirigirte, no hay duda que debería hacerlo un profesional. Encargar un traje a medida como los que le gustan a Francisco Camps y no comprar a ciegas un traje sólo dando los datos de altura y peso.
Aplico la última analogía con el que quiere hacer una dieta. Si se quiere hacer algo con rigor, toca ir a endocrino o como mínimo dietista.
¡Pero si hasta la gente esa que disocia tiene sus chamanes!

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